
Esa noche decidí partir. Tomé mi niño y sin nada, me fui de casa. Me fui de tí.
Dejé tu locura, tus maltratos, tus sinamores, tus engaños, a la deriva.
Mi cuerpo quería olvidarse de tí. Mi mente quería aislarte de mí.
Vagué con mi niño por distintos lugares intentando borrarte de mi mundo.
A solas lloré, y el niño lloró. A solas te desdibujé, y el niño lloró.
Pero el tiempo y la distancia no hicieron más que arrepentirme.
Mi carne te necesitaba, mi niño te necesitaba, mi corazón te extrañaba.
Y entre la duda y la pena, esos momentos de felicidad juntos se agrandaban.
Y olvidé los maltratos, olvidé las penas, olvidé tus engaños, y decidí volver.
Y hoy camino, de vuelta a casa, esperando que juntos los tres, podamos crear el mundo tan soñado. Podamos hacer de nuestras vidas y de la cotidianidad ese pequeño resguardo de felicidad.
Y hoy vuelvo a casa, con las ansias y sin miedo, con el niño abrazado, y el amor que te tengo.
29/09/07
Eduardo Cortese(Argentina).